La importancia del packaging y del servicio de envío de productos

Los números hablan por sí solos. Cada vez son más los clientes que deciden optar por realizar sus compras desde las pantallas de sus dispositivos con conexión a internet cambiando parte del paradigma del comercio tradicional con el que se venía trabajando de un tiempo a esta parte, tanto a las tiendas físicas como a los ecommerce.

En este sentido, tanto unos como otros, inmersos en un mercado global y donde la competencia se abre más allá de las fronteras, conocen ya de buena mano la importancia de abrir las puertas de sus negocios a todos los puntos del planeta donde haya un posible cliente y, por supuesto, la necesidad de ofrecerle un servicio tan bueno o mejor como el que le ofrecen sus competidores.

Y es que, con unos clientes acostumbrados a unas facilidades de envío donde tanto la velocidad como los detalles juegan un papel capital, son ya pocos los comercios que no tienen completamente asimilado que ofrecer a su target un buen servicio de mensajería se antoja imprescindible para mejorar sus números.

En este sentido, además de proporcionar un envío que posibilite la recepción en la mayor brevedad posible y que sea capaz de satisfacer en tiempo y forma las necesidades del cliente, hay que ir un paso más allá y poner un especial mimo en el packaging si queremos destacar.

La elección del embalaje

En relación a la elección del embalaje, lo que durante mucho tiempo fue un asunto al que no se prestaba excesiva atención, ha cambiado radicalmente gracias al cambio de mentalidad de muchos empresarios que han sabido leer que un cliente que recibe su pedido en un embajale adecuado, con un bonito diseño, resistente, funcional, personalizado y sostenible es un cliente con muchas más posibilidades de ser fidelizado.

Es por eso que detalles como la selección de la caja para el envío postal han cobrado una especial relevancia dado que el embalaje es, en muchas ocasiones, aquello que primero ve el cliente de nosotros haciendo las veces de esa carta de presentación con la que debemos empezar a agradarle y satisfacerle. Lo contrario, en este contexto del máxima competencia del que venimos hablando, nos puede condenar al ostracismo.

De esta manera, tanto si se trata de cajas de cartón grandes, de sobres, tubos o bolsas de envío debemos tener muy presente que el embalaje es ya, en sí, un medio de promoción para todo comercio que cuenta, a golpe de vistazo, cuánto cuidas tu imagen, la importancia que le das a transmitir la filosofía corporativa y, por supuesto, cuánto te importa lo que piensen y sientan tus clientes.

Conclusión

Si algo parece demostrado ya es que tanto el embalaje como el servicio de envío por mensajería no puede ni debe percibirse como un aspecto secundario por parte de los empresarios y mucho menos cuando la cada vez más vasta competencia no ceja en su empeño de distinguirse de sus rivales sirviéndose de los mejores materiales y los servicios más rápidos. Los nuevos clientes, no lo podemos olvidar, son cada vez más exigentes.

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