Los errores más comunes en comunicación de crisis

La falta de experiencia, la velocidad a la que estamos obligados a trabajar, la presión a la que nos sometemos nosotros mismos cuando no los clientes… son muchos los factores que pueden conducir a una parálisis cuando de comunicación de crisis se trata.

Echando un vistazo a los principales gurús sobre la comunicación podemos establecer los que son los principales errores a la hora de afrontar una situación de crisis. Vamos pues a verlas, una a una… así como cómo ponerles remedio lo antes posible y de la forma más diligente.

Los 10 fallos más habituales a los que enfrentarse en una situación de crisis

Improvisar: A la crisis difícilmente se la vence el mismo día y en el mismo momento en el que llega. Es por eso que se antoja imprescindible prepararnos a ella antes de que llegue elaborando un manual de actuación detallado en el que se contemplen todos los escenarios posibles, así como la labor de cada implicado en su resolución.

Falta de reacción: A diferencia de lo que ocurría la pasada década, cuando los tiempos eran otros y las velocidades de todo lo relacionado con el mundo empresarial completamente distantes de las que han propiciado las nuevas tecnologías la velocidad de reacción es capital. De ahí que cómo afrontemos la primera hora será decisivo para evitar males mayores.

No asumir tus fallos: No hay mejor manera de agravar una crisis que enrocarte en no reconocer tus errores. Si queremos salir del atolladero debemos hacerlo e, inmediatamente, poner soluciones sobre la mesa y una actitud proactiva para desarrollarlas.

No disculparse: A diferencia de lo que piensan aquellos que lo ven como una muestra de debilidad disculparse te pone en el mejor de los planos para solventar la papeleta y propiciar la ayuda de todos aquellos que pueden restablecer la situación tras tu entuerto.

Culpar a terceros: Relacionado con la anterior, y desgraciadamente muy recurrente, echar las culpas a otros parece deporte nacional. Hacerlo desenmascara a aquellos que no asumen responsabilidades en su trabajo… y tampoco en la resolución de las crisis.

Mentir: La mentira tiene las patas muy cortas y, hoy en día, con los departamentos de investigación y análisis de todo lo relacionado con la empresa, someterse al escarnio público que somete descubrirte como mentiroso es la peor mancha para cualquier empleado.

Descuidar las vacaciones: No hay comunicación de empresa que descanse por vacaciones o fines de semana. Es precisamente cuando se bajan los brazos cuando se dan las peores crisis. De ahí la importancia de dejar personal solvente al frente para cuando la mayoría descansa.

No escuchar a tus trabajadores: Muchas empresas están poco acostumbradas a escuchar internamente. Esa falta de escucha es la desencadenante de muchas de las mayores crisis. Hacerlo demasiado tarde propicia exactamente la misma consecuencia.

Matar al periodista: Los problemas para comunicarnos o incluso los que podamos tener con ciertos solo harán la bola más grande. Cuanta más transparencia, mejor nos irá nuestra comunicación, muy especialmente durante momentos de crisis.

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