El peligro de comprar en las redes sociales

Casa vez son menos las redes sociales que quedan sin publicidad. De hecho, si algo ha venido sucediendo en la relación de la publicidad y las redes sociales es que la primera ha ido a más en la segunda desarrollándose en distintas formas.

A los tradicionales banners se han venido sumando anuncios patrocinados y, cómo no, también las “historias” en las que muchos de los “influencers” aprovechan para mostrar a su cartera de clientes, y no qué les gusta o utilizan, sino qué marcas les han pedido que les promocionen a cambio de unos cuantos euros.

Sea como fuere, lo cierto es que comprar en las redes sociales, como sucede en internet en general de la mano de portales con más o menos fiabilidad, entraña un riesgo al que debemos saber nos exponemos tanto nosotros como cualquier que tenga acceso a estas.

Así pues, mientras la mayoría de los banners pertenecen a empresas multinacionales o de cierto prestigio, dada la cantidad que se les suele cobrar por un anuncio patrocinado en estas plataformas, las otras dos formas mentadas anteriormente, la que tiene que ver con las promociones de perfiles ecommerce o las promociones de los líderes de opinión hay que ponerlas en entredicho.

En el caso de las primeras no es de extrañar que, en función de nuestros gustos, nos aparezca publicidad contextual que nos promete auténticos chollos de aquello que hemos estado buscando previamente en los buscadores o que guarda relación con muchos de los perfiles que seguimos.

Es precisamente lo poco delicados de estos chollos, en los que prácticamente se ofrecen duros a cuatro pesetas, los que nos ponen sobre aviso de que estamos delante de algo que huele mal. Así pues, si nos hallamos ante una promoción en la que la empresa que la ofrece rompe el mercado en comparación con la competencia, es más que muy probable que se trate de un timo.

Ojo con el marketing de influencia

En cuanto a las promociones realizadas a través del marketing de influencia, cabe señalar que aunque el riesgo sea menor, también entraña algunos. Si bien a menudo son marcas de prestigio las que toman a ciertos personajes para que muestren sus novedades, no siempre es así.

En cualquier caso, una manera de darnos cuenta de que nos la están intentando colar es hacer un ejercicio tan sencillo como el de pensar si esa persona a la que seguimos da el perfil de usuaria de ese producto o si simplemente es una promoción descarada.

De igual forma tenemos que tener en cuenta que, el hecho de que a esa persona concreta le siente bien, o le quede bien, no significa que vaya a suceder lo mismo con nosotros. Ni que decir cuando se trata de colores, como ocurre con el maquillaje, o cuando se trata de tallas, siempre a menudo imposible averiguar el tamaño de aquello que nos ha llamado la atención.

En resumen, ante la más mínima duda de la empresa que se promociona, del producto que se nos ofrece con descuento y de si vamos a acertar o no con la compra, nada de dar nuestros datos a nadie y menos los bancarios. Prevenir, mejor que curar.

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