Los mitos que rodean al marketing de influencers

El marketing de influencia es una realidad. De hecho, de la mano del aumento de usuarios de las redes sociales que se lleva viviendo en la última década esta estrategia de marketing digital no deja de cotizar al alza.

No obstante, como sucede con todo lo que tiene que ver con el éxito, con supuestas fórmulas mágicas, con famosos, con dinero y con gente joven lo que conoce el gran público está, a menudo, tremendamente tergiversado. Esa es la principal razón por la que nos hemos lanzado a desmontar alguno de los falsos mitos que rodean al marketing de influencia.

Leyendas urbanas del marketing con influencers

1. Cualquier influencer con muchos seguidores vale para cualquier campaña: Para escoger al influencer adecuado es necesario realizar un estudio exhaustivo con anterioridad. En este se analiza si encaja con los valores de la empresa, con la filosofía de marca, si su audiencia coincide y en qué porcentaje con el público objetivo al que se dirige la campaña y si la inversión que este exige se enmarca dentro del plan trazado por la empresa.

2. Ser famoso te convierte en influencer: Contar con millones de seguidores en las redes sociales no te convierte en una influencia. Tener mucha gente que sigue lo que haces ‘per se’ no quiere decir que los que te sigan lo hagan por tu estilo de vida provocando lo que en marketing se conoce como ‘engagement’. Es precisamente esta palabreja la que decide quién o no es influencer de todos los que cuentan con millones de followers en las RR SS.

3. Contar con un influencer en una campaña es carísimo: Cada influencer es un mundo como lo es cada marca. De ahí que haya post y campañas en las redes sociales aptas para mileuristas y otras solo al alcanza de multinacionales punteras. En cualquier caso se trata de lograr una cantidad equilibrada que garantice el retorno de la inversión para el inversor.

4. El retorno de una campaña de marketing de influencia solo se mide en dinero: El ROI en publicidad se puede medir en ventas, en imagen de marca, en posicionamiento en el mercado, en inversión y en ventas a corto, medio y largo plazo. Cada campaña, de nuevo insistimos, es un mundo.

5. Los influencers sustituyen a los medios de comunicación: La tarea de un influencer no es ni mucho menos la de un periodista y, por ende, no podemos pedir que cuando este comunique se produzcan las mismas consecuencias. Según busquemos con nuestra campaña de publicidad requeriremos a un medio tradicional, online, a un influencer a todos.

6. La influencia no es una estrategia en sí: Dentro de cada acción publicitaria se tienen que tener en cuenta la filosofía de la empresa y a quién nos queremos dirigir. El marketing de influencia debe estar medido y dirigido al detalle para que sea efectivo.

7. Los influencers están destinados al público joven: Las franjas de edades de los usuarios de las redes sociales son enormes. De ahí que se puedan conseguir datos positivos empleando a un influencer para vender un producto o servicio determinado a personas mayores de cuarenta años. La clave está en escoger a la influencia adecuada para que esta coincida con el público objetivo.

8. Los influencers que trabajan tiene que hacerlo en todas las redes sociales: Cada influencer tiene su ámbito de actuación y su público y por tanto no tiene que contar con perfiles en todas las plataformas para ser contratado. Ni mucho menos.

9. El contenido de una campaña con influencers tiene que ser igual para todas las RR SS: Cada red social es un mundo y la forma de comunicarse en ella también. De ahí que sea habitual trabajar de manera distinta en función de si una campaña se emite en una RR SS o en otra.

10. Ser influencer no es un trabajo: Para muchos influencers serlo es un trabajo, para otros un complemento, pero lo cierto es que sí se ha profesionalizado esta nueva profesión del siglo XXI.

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